Basta.
Me suelo caracterizar por tener paciencia, la que he perdido contigo.
Todo, absolutamente todo, acaba de ser mandado a la mierda una vez más por tu gran gilipollez.
He estado bastante tiempo encima de ti apoyándote, dándote todo lo que he podido (que no ha sido poco) y sobretodo queriéndote como una completa imbécil.
Durante estos meses me has estado tratando como a una cualquiera, como si no te importara. Siento impotencia dentro de mí, tengo ganas de gritar y de decirte de una maldita vez que te odio, que odio quererte de esta manera, que odio que toda mi vida dependa de ti, y que odio sentirme la niña más desgraciada del mundo. Pero claro…estás allí, a 345 malditos kilómetros de mí.
Noto como mi corazón se ahoga, como empieza a temblar, y como poco a poco en el interior se está abriendo una cicatriz, pero esta vez está cansado de sufrir tanto y no quiere más tiritas.
Necesito desaparecer un tiempo para que te des cuenta de todo lo que estás perdiendo y de lo mal que me estás tratando. No prometo estar esperándote siempre.
De lo que sí estoy segura, es que como yo no te va a querer ninguna.
Lo prometido es deuda..




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